Gracias a un tweet colgado por elpais.com, llegué a un reportaje escrito por Delia Rodriguez en el que se hablaba sobre las redes sociales.
Me pareció muy interesante y además podría ser considerado como un resumen muy detallado de la asignatura que nos ocupa, CPCR(Comunicación y Participación Ciudadana en Red).
En él, se reflejan reflexiones muy acertadas como esta:
"Antes se formaba parte sólo de tres redes sociales: la del lugar donde vivíamos, la de la familia y la del trabajo, que se solapaban entre ellas. Hoy puedes estar en un montón de redes a la vez y, además, elegirlas tú", defiende el biólogo y profesor universitario Juan Freire. Antes vivíamos en un sitio y nos relacionábamos con la gente de ese lugar. Ahora, nuestro mundo se puede ampliar extraordinariamente, porque quizá por las noches nos conectemos con personas de la otra punta del planeta con las que sólo nos une una afición común.
"Siempre hemos formado redes. Pero con la tecnología se han desarrollado más, se han eliminado barreras como las geográficas y podemos tener una mayoría de vínculos débiles que en conjunto pueden ser más importantes. Por ejemplo, me pueden afectar más en una decisión 200 pequeños amigos que una opinión fuerte de un amigo", continúa Freire. La acción de los lazos humanos es poderosa. ¿Necesitas encontrar un buen colegio? ¿Una pareja? Lo mejor es movilizar a los contactos. Si tenemos 100, y cada uno de ellos otros 100, encontrar lo deseado no es casualidad. Es como si se les hubiera preguntado a 10.000 personas. Siempre hemos utilizado el potencial de las redes de forma intuitiva. La tecnología sólo ha acelerado el proceso para no tener que decírselo uno a uno a todos nuestros conocidos.
Además, Delia Rodriguez nos habla de un nuevo fenómeno: el ambient awareness, que se refiere a “esa sensación de estar acompañados por nuestra Red de Internet. De reojo y de forma inconsciente, sabemos quiénes están con su lucecita verde conectados al chat. Nos imaginamos que un familiar está feliz si se hace fan de algo divertido en Facebook. Sabemos que un contacto profesional está de viaje o muy ocupado si desaparece de Twitter. Y así, casi sin querer, somos conscientes de un entorno de cientos de personas.”
Además, el experto Sánchez Burón rompe una lanza a favor de las redes sociales desmintiendo varios tópicos acerca del uso que los más jóvenes hacen de las redes sociales:
-Primer mito: son malas. "Son un instrumento de socialización, mejoran su autoestima y habilidades sociales justo en un momento, la adolescencia, que se caracteriza por la inseguridad. Les da más seguridad en sí mismos".
-Segundo mito: están encerrados en casa todo el día por su culpa. "No es cierto. Les gusta salir con los amigos, más que Internet; las redes no son un sustituto, sino un complemento".
-Tercer mito: suspenden por su culpa. "Al revés. Las utilizan los que tienen mejor rendimiento. Los chicos que mejores notas sacan suelen ser los más maduros también en el ámbito social".
Lo que, en mi opinión, resulta preocupante es un juego del que habla el artículo que se llama Foursquare “que consiste en ir marcando a través del móvil los lugares donde nos encontramos en cada momento, compartiendo la ubicación a través de redes como Twitter.”
Esto resulta peligroso para nuestra seguridad y creo que traspasa con creces los límites de nuestra privacidad aunque sus defensores afirmen que "el futuro es trasladar todo lo que hacemos en el mundo real a un contexto web, móvil y social”.
Otro aspecto a reseñar es el cambio de valores que ha supuesto el incremento de la importancia de las redes sociales:
“ Para el estudiante es difícil ser pasivo en el aula cuando con una búsqueda en Google puede rebatir al profesor. Los enfermos se organizan a través de la red y discuten sus tratamientos médicos. Los lectores corrigen a los periodistas, los consumidores ponen en su sitio a las empresas y los ciudadanos pelean con sus políticos. Es una crisis de poder en toda regla.”
El reportaje contiene otras muchas reflexiones interesantes que podéis leer haciendo click aquí:
Me pareció muy interesante y además podría ser considerado como un resumen muy detallado de la asignatura que nos ocupa, CPCR(Comunicación y Participación Ciudadana en Red).
En él, se reflejan reflexiones muy acertadas como esta:
"Antes se formaba parte sólo de tres redes sociales: la del lugar donde vivíamos, la de la familia y la del trabajo, que se solapaban entre ellas. Hoy puedes estar en un montón de redes a la vez y, además, elegirlas tú", defiende el biólogo y profesor universitario Juan Freire. Antes vivíamos en un sitio y nos relacionábamos con la gente de ese lugar. Ahora, nuestro mundo se puede ampliar extraordinariamente, porque quizá por las noches nos conectemos con personas de la otra punta del planeta con las que sólo nos une una afición común.
"Siempre hemos formado redes. Pero con la tecnología se han desarrollado más, se han eliminado barreras como las geográficas y podemos tener una mayoría de vínculos débiles que en conjunto pueden ser más importantes. Por ejemplo, me pueden afectar más en una decisión 200 pequeños amigos que una opinión fuerte de un amigo", continúa Freire. La acción de los lazos humanos es poderosa. ¿Necesitas encontrar un buen colegio? ¿Una pareja? Lo mejor es movilizar a los contactos. Si tenemos 100, y cada uno de ellos otros 100, encontrar lo deseado no es casualidad. Es como si se les hubiera preguntado a 10.000 personas. Siempre hemos utilizado el potencial de las redes de forma intuitiva. La tecnología sólo ha acelerado el proceso para no tener que decírselo uno a uno a todos nuestros conocidos.
Además, Delia Rodriguez nos habla de un nuevo fenómeno: el ambient awareness, que se refiere a “esa sensación de estar acompañados por nuestra Red de Internet. De reojo y de forma inconsciente, sabemos quiénes están con su lucecita verde conectados al chat. Nos imaginamos que un familiar está feliz si se hace fan de algo divertido en Facebook. Sabemos que un contacto profesional está de viaje o muy ocupado si desaparece de Twitter. Y así, casi sin querer, somos conscientes de un entorno de cientos de personas.”
Además, el experto Sánchez Burón rompe una lanza a favor de las redes sociales desmintiendo varios tópicos acerca del uso que los más jóvenes hacen de las redes sociales:
-Primer mito: son malas. "Son un instrumento de socialización, mejoran su autoestima y habilidades sociales justo en un momento, la adolescencia, que se caracteriza por la inseguridad. Les da más seguridad en sí mismos".
-Segundo mito: están encerrados en casa todo el día por su culpa. "No es cierto. Les gusta salir con los amigos, más que Internet; las redes no son un sustituto, sino un complemento".
-Tercer mito: suspenden por su culpa. "Al revés. Las utilizan los que tienen mejor rendimiento. Los chicos que mejores notas sacan suelen ser los más maduros también en el ámbito social".
Lo que, en mi opinión, resulta preocupante es un juego del que habla el artículo que se llama Foursquare “que consiste en ir marcando a través del móvil los lugares donde nos encontramos en cada momento, compartiendo la ubicación a través de redes como Twitter.”
Esto resulta peligroso para nuestra seguridad y creo que traspasa con creces los límites de nuestra privacidad aunque sus defensores afirmen que "el futuro es trasladar todo lo que hacemos en el mundo real a un contexto web, móvil y social”.
Otro aspecto a reseñar es el cambio de valores que ha supuesto el incremento de la importancia de las redes sociales:
“ Para el estudiante es difícil ser pasivo en el aula cuando con una búsqueda en Google puede rebatir al profesor. Los enfermos se organizan a través de la red y discuten sus tratamientos médicos. Los lectores corrigen a los periodistas, los consumidores ponen en su sitio a las empresas y los ciudadanos pelean con sus políticos. Es una crisis de poder en toda regla.”
El reportaje contiene otras muchas reflexiones interesantes que podéis leer haciendo click aquí:

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